Biografia de Luis Caparrós
Me desnudo antes mis lectores
No concibo mi escritura ni mi obra literaria, si, antes, no me presento, sincerándome y mostrándome tal como soy ante mis lectores, y, a la misma vez, que los que me lean puedan apreciar de inmediato que no me detengo en la superficialidad de lo mundano, eso que nos puede confundir con el atuendo con el que salimos a la calle o con esas personas que escriben con dolorosos sentimientos de odio, soberbia, orgullo o prepotencia que apaga la luz interior del alma y que no deja encontrar la paz interior, la alegría y la felicidad.
Quiero siempre huir de todo aquello que distrae mi mirada de lo esencial, lo singular y profundo que nos dignifica como seres humanos.
Procuro encontrarme conmigo mismo en mis mensajes y expresiones de mi narrativa, porque necesito ser libre, alejado de los intereses inmediatos, de lo material y banal, buscando, en cada palabra de mis textos, a esas personas que desconozco y que me van a leer, pero, que necesito sentirlas en la cercanía, como lo hacen mis personajes creando un clima cálido y envolvente con los sentimientos profundos que afloran como si mis lectores formaran parte de la conversación a través de los diálogos o descripciones, que no puede decirlo ni retratarlo el paisaje, personas o cosas, presentes o ausentes de lo físico o reales a los que se dirigen mis personajes, personajes sin ataduras y sin adulterar sus aptitudes, carácter o personalidad de sus vidas.
Sobre todo, pretendo que los que me leen escuchen en su interior la sinfonía de la dulzura y la ternura de lo pequeño, de lo sencillo, de lo humilde, como esos rayos del astro rey que, al atravesar las vidrieras, proyectan la belleza de la descomposición de los colores, los dibujos del alma de quien los pintó, bien sean de paisajes, divinidades o personas, como nosotros mismos. Con nuestras propias almas, como lo que somos interiormente, la que brilla mostrando nuestras actitudes, disposiciones, templanza, valores, esfuerzos, sacrificios, intenciones o voluntades que reflejan la silueta de una buena persona, que es lo que pretendo ser. Cargado de dignidad y libre frente a los deseos de consumismo y riquezas materiales que denigran y atormentan nuestra alma.
Siento en las profundidades de mi alma esa igualdad real y necesaria entre el hombre y la mujer, y, por eso, de deja apreciar en cada frase, expresión y comportamiento frente a la vida, aunque sean virtudes que puedan estar presentes en el ser humano en general.